sábado, 10 de noviembre de 2012

1931 ELECCIONES DE LA JUNTA DE LA COFRADÍA

                              ELECCIONES DE LA JUNTA DE LA COFRADÍA EN 1931

Las elecciones de Presidente y Junta de la Cofradía de Pescadores de Bermeo, a finales del año 1931 fueron muy conflictivas, tanto por el clima de crispación que se produjo entre patrones y “tostartekos”, como por las consecuencias económicas que se derivaron al no salir a pescar durante muchos días.

Para comprender la gestación del conflicto, convendría que hiciéramos un poco de historia. En el año 1914 la Cofradía de Pescadores de Bermeo aprobó, para su régimen interior, un Reglamento que fue registrado, como correspondía, en el Gobierno Civil.
En este Reglamento se disponía que los cargos de la Junta Directiva se elegirían por los patrones y por doce representantes de los tostartekos designados por ellos, tras la elección de los mismos.

Teniendo en cuenta que los tostartekos contribuían a los fondos de la Cofradía en la misma proporción que los patrones, se consideró de justicia, que las elecciones fueran de otra manera. A tal efecto, en 1925 la Cofradía adoptó un acuerdo, por el que se modificaba el sistema anterior de elección de la Junta, de modo que participaran los patrones y todos los tostartekos, es decir todos los marineros de cubierta que estuvieran asociados. Ahora bien, este acuerdo modificativo del Reglamento de 1914, no se notificó al Gobierno Civil y tampoco fue recogido en el Libro de Actas, quizás por descuido del encargado de hacerlo. No obstante, entró en vigor y a partir de 1925 todos los años siguientes, la elección de la Junta se realizó con arreglo al nuevo sistema, de manera cordial sin que surgiera nunca el menor incidente.

Transcurrieron seis años, hasta que en 1931, se procedió, como era costumbre, el día 11 de noviembre, festividad de San Martín, a realizar la elección de Presidente y fue designado para el cargo Jerónimo Gotxi. A la vista del resultado, Santiago Díaz, Presidente saliente, declaró nula la elección, alegando que adolecía de algunos defectos, pues, según explicó, los tostartekos habían impedido el acceso al local a los patrones. Así se lo comunicó a Gonzalo Albaina, (Alcalde en funciones por indisposición del Titular, Florencio Bastarretxea), quien le indicó que convocara una nueva elección de Junta, comprometiéndose él mismo a que se garantizaría el orden durante la misma. A pesar de ello, Santiago Díaz no convocó esta nueva Junta. Curiosamente esta Junta que estaba alegando ilegalidad del acuerdo de 1925, había sido elegida, en su momento, con arreglo a lo establecido en él.

En esta situación, se recurrió al Gobernador, Sr. Morella, quien determinó la fecha para que se repitiera la polémica elección y notificó que debería realizarse ateniéndose al Reglamento de 1914, único Reglamento legal en vigor. No pudo celebrarse por el desacuerdo de los tostartekos que esgrimieron sus derechos. Se convocó nueva reunión con presencia del Sr. Vallejo, Delegado del Gobernador y tampoco pudo llevarse a efecto. Como consecuencia, el Gobernador se inhibió del asunto y mando retirar la fuerza pública: cuatro guardias civiles habituales en el pueblo y un refuerzo de otros veinticinco enviados para el tiempo que durara el desacuerdo.

Mientras tanto, el Presidente de la Cofradía, Santiago Díaz se negaba a arriar la bandera y por lo tanto, nadie podía salir a la mar, sin incurrir en fuertes multas.

Como posible solución al conflicto se propuso el nombramiento de una Junta provisional, integrada por dos arrantzales de edad avanzada que ya no salían a pescar, diez representantes de los patrones y otros tantos de los tostartekos, asesorados por dos técnicos, uno por cada parte. Esta Comisión debería redactar un nuevo Reglamento que se aprobaría, si procedía, en el próximo carnaval, dado que en esos días por no salir a pescar, podría celebrarse la elección de la nueva Junta y el cese de la Junta interina. En principio, pareció que la solución podría ser aceptada por ambas partes, pero según parece, los patrones exigieron que los dos ancianos nombrados, deberían seguir formando parte de la Junta hasta el siguiente año, exigencia que no aceptaron los tostartekos.

Teniendo en cuenta el valor de lo que pescaron los demás puertos durante este tiempo, se calcula que la flota bermeana dejó de ganar aproximadamente 400.000 Ptas. con la consiguiente repercusión en la industria relacionada con la pesca y en las economías domésticas,

Por iniciativa de algunos entes sociales, Juventud Vasca, Emakume Abertzale Batza, Solidaridad de Obreros Vascos, se abrió una suscripción en el diario Euzkadi, a favor de los arrantzales bermeanos, para aliviar la penosa situación económica derivada de la duración del pleito. Al poco tiempo, el mismo día de Navidad, se recibieron en Bermeo 25.000 Ptas. y varios camiones cargados de víveres, incluido turrón y carbón..

1948 NAUFRAGIO DEL “RAFAEL CANTOS”


El 19 de enero de 1948, hace 60 años, a siete millas de Getaria naufragaba el Rafael Cantos, barco que haciendo pareja con el Jaimin, se dedicaba a la pesca en la modalidad de arrastre. La empresa propietaria Azkunaga, Portuondo y Cía., conocida en Bermeo como “Pan, Hielo y Bendición” los había adquirido hacía tan solo tres meses en Santander.

Eran unos días de mar violenta, con la mayor parte de la flota amarrada en puerto; el ímpetu de las olas era tal que sobrepasaban la altura de los muelles, haciendo golpearse unas embarcaciones contra otras con el consiguiente peligro de naufragar.

La tripulación de la embarcación siniestrada estaba formada por 23 hombres, de los que fueron salvados 17 por la embarcación compañera. Perecieron los 6 restantes, 4 de los cuales eran casados: D. Cesáreo Ezkiaga Garteiz patrón de pesca, D. Benito Jaio Ezkiaga maquinista, D. Juan Muesga Expósito contramaestre, D Simón Erekatxo Elorza cocinero, D. Basilio Garteiz Ezkiaga marinero y D. Manuel Ispizua Urrutia, marinero de 28 años cuya esposa dio a luz un niño el mismo día de la tragedia. Los hermanos Garteiz eran a su vez partícipes en la sociedad y se daba la circunstancia de que otro hermano de ellos, también había perecido en otro accidente de mar.

Del puerto de Ondarroa salió en ayuda del Jaimin, la pareja Kortazar-Etxebarria y consiguió remolcarlo hasta el puerto de Getaria para que allí desembarcaran los hombres.

1908 DESGRACIAS EN EL MAR


La tarde del domingo 12 de julio, estando la flota vasca, faenando en la pesca del bonito, a la altura de Santander, a unas 50 millas de puerto, se levantó una de las tantas galernas -en aquellas épocas imprevisibles- que frecuentemente azotaban la costa cobrándose vidas humanas y causando innumerables pérdidas materiales.

En esta ocasión los puertos más afectados fueron Bermeo y Ondarroa, perdiéndose 8 embarcaciones y pereciendo ahogados 39 hombres: 12 de Bermeo, 25 de Ondarroa y 2 de Mutriku que tripulaban en una embarcación de Ondarroa.

Las víctimas de esta tragedia fueron, en Bermeo,
de la embarcación Santa Bárbara, folio 170: Venancio Ibinarreaga, soltero, vivía con su hermana Micaela,
de la embarcación Salomé, folio 134: José Usobiaga Arambarri, dejó viuda, Dominga Zulueta Berastegi y 2 hijos; Joaquín Zulueta Zulueta, sobrino del anterior, con quien vivía; Cecilio Goienetxea Landa, dejó viuda, María Ispizua Menéndez; y Mateo Etxebarria Expósito, soltero, vivía con sus padres Nicolás y Juana.
de la embarcación, Bienvenida, folio 171, se perdió toda la tripulación: Deogracias Elorriaga Monasterio, patrón, dejó viuda, Fidela Azebedo y 5 hijos Toribio de 13 años, Carmen de 10, Domingo de 7, Felipe de 5 y Asunción de 2; Juan Elorriaga, hijo del patrón; Marcos Anasagasti Satrustegi, dejó viuda, Juana Ansorena Madariaga y dos hijos, Felipe de 6 años y Luciana de 1; Juan Ortube Goienetxea, dejó viuda embarazada, Alejandra Urresti Bermeosolo y 1 hijo de 1 año; León Ansorena Madariaga, dejó viuda embarazada, Gregoria Gaztañaga y una hija Consuelo de 2 años; Gonzalo Sebastián Blanco Expósito, hijo de Hilario Ugalde y Dominga Meñaka; Eugenio Beotegi Zubiagirre, dejó viuda, Celestina Asla Bilbao y 6 hijos, Félix de 16 años, Alejandro de 14, Isabel de 11, María de 5, Florencio de 3 y Natividad de 6 meses; Regino Badiola Alegría, dejó viuda, Antonia Telletxea Mujika y 5 hijos, Valentín de 13 años, Julio de 10, Isabel de 8, Paulino de 5 y Andrés de 2.
de la embarcación Mateo, folio 183, que se perdió, fueron salvados los nueve tripulantes, 8 por la San José y 1 por la Izaro.
En Ondarroa:
de la embarcación San Jerónimo, folio 626: Casto Solabarrieta Badiola, patrón, dejó viuda, Castora y 9 hijos; Cándido Osa Urkiza, dejó viuda, Calixta Garramiola y 4 hijos; José Garramiola Egurrola, dejó viuda, M. Cruz Garramiola y 3 hijos; Lorenzo Mejías Lekue, dejó viuda embarazada, Juana Solabarrieta; Pascasio Iturriza Urkidi, soltero; Toribio Bedialauneta, soltero; y José Olabeaga Arkotza, soltero; los dos últimos naturales de Mutriku.
de la embarcación Santa Margarita, folio 533, Eleuterio Solabarrieta Alegría, dejó viuda, Gala y una hija; y Manuel Urkizu Gilenaga dejó viuda, M. Pilar Solabarrieta y 5 hijos.
de la embarcación Jesús, María y José, folio 1104, Lorenzo Burgoa Zelaia, dejó viuda, Petra Larrañaga; Domingo Burgoa Pagate, soltero; y Melitón Egia Arkotxa, dejó viuda, Rosa Aranzamendi.
de la embarcación Ntra. Sra. de la Antigua, folio 966, José Txakartegi Zaldumbide, dejó viuda, Norberta Usobiaga; León Alkorta Abasolo, dejó viuda embarazada, Romualda Landasibar y un hijo; y Juan José Ituarte, soltero.
de la embarcación Concepción, folio 510, Andrés Urkiola, dejó viuda, Dominga Bergara y una hija; Bruno Iriondo Lasarte, soltero; y José Garramiola, soltero.
de la embarcación San Marcos, folio 153, Martín Solabarrieta Burgoa, patrón, dejó viuda, Aquilina Azpiri y 2 hijos; Canuto Badiola Arano, dejó viuda, Jacoba Irureta y un hijo; Ignacio Badiola Irureta hijo del anterior; Vicente Ibarloza Zelaia, dejó viuda, Juana Urresti y 5 hijos; Secundino Aspiazu Arostegi, dejó viuda, Ageda Bakeriza; Domingo Elustondo Ibazeta dejó 2 hijos; Juan Burgoa Aspiazu, dejó viuda, Catalina Solabarrieta y 2 hijos; Rufino Solabarrieta Azpiri, hijo del patrón (en esta familia quedaron 4 viudas).
de la embarcación San Ignacio, Ignacio Badiola Laka, soltero.
Naufraga también la embarcación Josefa, de Laredo; dos tripulantes fueron recogidos por la San Ignacio de Ondarroa y desaparecieron otros cuatro.

Además de los funerales celebrados en cada pueblo afectado por la catástrofe, la Diputación de Bizkaia convocó un solemne funeral en Bilbao en la Catedral de Santiago, el día 28 de julio.

Se organizaron diferentes modos de recaudar fondos a favor de las familias afec- tadas, conciertos de bandas de música y de orfeones, obras de teatro, partidos de pelota, corrida de toros, tómbolas con regalos donados por particulares, suscripciones y donativos en distintas entidades y aportaciones de la Diputación: de Bizkaia 20.000 Ptas. y de la Diputación de Gipuzkoa 14.000 Ptas. La recaudación total alcanzó la cifra de 135.000 Ptas.

Llegado el momento, el reparto de este tipo de fondos solía ser problemático y se dilataba excesivamente en el tiempo. De hecho surgían diferentes propuestas. En algunas ocasiones, se realizaban entregas a cuenta, en otras, se asignaban unas cantidades para los huérfanos menores en cuentas de ahorro que quedaban retenidas hasta su mayoría de edad, etc.

En este caso concreto, el reparto se efectuó el 24 de enero de 1909 en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento de Bermeo, estando presentes diputados, alcalde, y concejales, representantes de las parroquias, prensa, etc., alrededor de 25 personas. Acordaron entregar el 40% de la recaudación, de manera inmediata y el resto en tres anualidades consecutivas.

A continuación se reunieron en el acreditado hotel de la señora viuda de Julián Olabarrieta para degustar el siguiente MENÚ:
Aperitivos variados
Ostras
Sopa juliana
Paella
Galantina de ave
Angulas
Perdiz a la financier
Cordero con ensalada
Postres variados
Vinos embotellados, blanco y tinto
de Bodegas Bilbaínas, Palacio y Rioja Alta
Cafés, licores y habanos

1963 SEBASTIANAK EKARRI


En un artículo de prensa, el 12 de julio de 1963, 46 años después de haber ocurrido el suceso, se decía “los lekeitianos reivindican para sí la historia del hidroplano francés, que cayó en las proximidades del puerto de Lekeitio y fue remolcado por una embarcación lekeitiana y no bermeana”.

El suceso fue recogido en el cancionero popular haciéndose mención a dos aeroplanos.
Ocurrió durante la Primera Guerra Mundial; se trataba de un avión militar con base en Baiona. El 2 de julio de 1917 pasaron dos aparatos y uno de ellos por avería o motivos mecánicos se vio forzado a amerizar y fue llevado a puerto por la trainera Miren Begoña, folio 1335 de Lekeitio, patroneada por Severiano Mendiola Iturrioz.

En cambio en el cancionero bermeano, se mencionan cuatro aeroplanos, refiriéndose a un suceso similar que tuvo lugar el 26 de junio de 1920. Se inauguraba ese día la línea de hidroaviones para el servicio postal y de pasajeros de Baiona a Bilbao y viceversa.

Se había constituido una Sociedad en la que participaban personas y entidades de Francia y Bizkaia, la Compañía Franco-Bilbaína de Transportes Aeronáuticos, los Bancos de Bilbao, de Vizcaya, Vasco, Agrícola-Comercial, Altos Hornos de Vizcaya, S.A. Comercial de Transportes, etc.

El evento, por su importancia para la época, fue destacado con páginas enteras, en la prensa del momento. Se organizaron trenes y tranvías especiales en ambas márgenes de la ría, con una frecuencia de 15 minutos, a fin de acercar a la zona del Abra al innumerable gentío que deseaba ver amerizar los aparatos. Resultó un día de gran animación en Bilbao y en todos los pueblos del recorrido hasta Las Arenas y Algorta.

Con una presencia inusual de personalidades importantes de la República francesa: el Ministro de Aviación, en representación del Presidente, el Cónsul, y el Subsecretario de Estado de Aeronáutica, y de Bizkaia, el Gobernador Militar, el Gobernador Civil, en representación de S.M. el Rey Alfonso XIII y el Presidente de la Diputación, se había previsto ofrecerles un lunch, en la misma, cuando llegaran los tripulantes.

A tal efecto, fue engalanada por dentro y por fuera, como en los grandes días de fiestas, con los forales formados en el hall y una compañía del Cuartel de Garellano formada en el exterior, así como la Banda de Música del mismo.

Se esperaba la llegada del primer avión hacia las once de la mañana y se recibió un comunicado cuando pasó por Bermeo a la hora calculada. Al comprobar que no llegaba a la hora prevista, comenzaron a preocuparse; más tarde se supo que el hidroavión, por problemas mecánicos, hubo de amerizar en las inmediaciones de Izaro. La embarcación Sebastiana, de folio 1148 de Bermeo, patroneada por Delfín Hernani Ispizua, con el resto de armadores Venancio Larrauri, Fermín Etxebarria y Justo Telletxea Beitia, acudió presta en ayuda de los ocupantes del aparato, consiguiendo remolcarlo hasta el Artza. Allí esperaban el Alcalde, el Ayudante de Marina y gran gentío reunido ante el imprevisto acontecimiento. Se les invitó a comer en el Casino e incluso brindaron con champaña. Los tripulantes franceses correspondiendo al detalle, entregaron 1.000 Fr. para la Beneficencia bermeana y a las cuatro de la tarde salieron para Francia en un coche proporcionado por la Diputación.

Hacia las doce amerizó en el lugar previsto, sin ninguna novedad, el segundo avión en el que volaba el Ministro de Aviación francés, Mr. Flandin. Al poco tiempo llegó el tercero, pero al descender, posiblemente por un fallo de cálculo, rompió el palo y una vela a un velero que como otros muchos había acudido para dar realce y colorido al festejo. El cuarto avión en lugar de amerizar en el Abra, lo hizo por equivocación en la playa de Algorta. Como puede apreciarse fue una inauguración bastante accidentada.

Hacia las dos de la tarde apareció un quinto avión, en este caso militar, en el que venía como pasajero el Alcalde de Baiona.

Después de la comida que se les ofreció en el Marítimo del Abra, se brindó con vivas al Presidente de la República y a S.M. el Rey Alfonso XIII.

También se tiene noticia de otros percances similares. Así, el 26 de octubre de 1920 otro hidroavión procedente de Baiona que también realizaba el servicio de correspondencia y pasaje, amerizó en Lekeitio, pero en este caso no fue necesaria la ayuda de los barcos que salieron, pues el aparato pudo llegar hasta la playa por sus medios. Venía como pasajera la modista Mme. Simon y al llegar a tierra pidió un coche al Hotel de Portugalete, que era donde habitualmente se hospedaba, para volver a Francia. Mientras tanto, el piloto y su ayudante habiendo conseguido solucionar la avería, salieron de nuevo para Baiona.

El 23 de marzo de 1921 otro aparato de la misma línea, que habiendo salido de Bilbao con destino Baiona, tuvo que amerizar en las inmediaciones de la playa de Bakio y fue remolcado hasta una boya del Artza de Bermeo. Solucionado el problema, salió de nuevo para su destino la tarde del mismo día.

Al perder una hélice otro aparato del mismo servicio, el 6 de abril de 1921 amerizó en la zona de Bermeo y fue remolcado por el vapor Izaro, de folio 1128 de Bermeo, patroneado por Genaro Zumeta Isasi, con la ayuda de Hilario Allika Ortube, Juan José y Alejandro Arenaza Larrocea, Tomás Bilbao Expósito y Eduardo Ochote Expósito.

Poco se sabe de la autoría de la melodía de la canción y del comienzo de su utilización, pero si se puede señalar que en Bermeo a la estrofa que hace referencia a los aeroplanos, se le han ido incorporando nuevas estrofas que relatan otros sucesos acaecidos.

Sin ánimo de rebatir la tesis sostenida por el autor del artículo, he intentado iluminar un poco el origen de la “polémica” estrofa. Por mi parte, “Artzan enkaileta itzi”.

1927 EXPLOSIÓN DE CALDERA (19.10.1927)



Habiendo salido de Bermeo de madrugada, y estando, como a una hora del puerto, dedicado a la faena de la pesca, sin que se supieran las causas, explotaba la caldera del Santo Tomás de Bermeo (hechos como éste solían suceder en la época con cierta frecuencia). Estaba patroneado por Modesto Laiuno Ortube. Como consecuencia de la explosión, se hundía el barco, desapareciendo con el mismo, el maquinista Lorenzo Anasagasti y otro tripulante.

En la misma zona de pesca, se hallaban también otras embarcaciones, una de las cuales, la más próxima, San Andrés patroneada por Juan Erkiaga Beitia, apodado Tribi, acudía presta en ayuda de la tripulación. Recogía a Eugenio Artetxe Legarreta, Luis Meñaka y Jesús Etxebarria (JesusCalvo), hijo de Florentino Etxebarria, uno de los armadores.

Los heridos una vez trasladados a puerto eran atendidos en primera instancia en el Cuarto de Socorro por los médicos Sres. Elorrieta, Bengoetxea y Uribe y el practicante Sr. Alonso. A continuación el tripulante Eugenio Artetxe era trasladado al Hospital de Basurto por fractura de columna vertebral.

Coincidiendo en Bermeo el día del accidente, el Gobernador Civil Sr. Molina y el Senador Federico Artetxe, acudían al Cuarto de Socorro para interesarse por los heridos. El Sr. Etxebarria donaba 25 Ptas. al accidentado Eugenio Artetxe.

Se daba la circunstancia de que los armadores del Santo Tomás, que también eran armadores del Campo Libre, perdían dos embarcaciones en el término de diez años.

FINALES DEL SIGLO XIX



Habiendo transcurrido más de cien años de su nacimiento, voy a realizar una pequeña semblanza de dos ilustres bermeanos: Teodoro de Anasagasti y Tomás Elorrieta, merecedores ambos de este homenaje por la relevancia de su personalidad y su obra.
Destaco en 1911, hace exactamente un siglo, los hitos importantes que, de algún modo, marcaron sus vidas profesionales.

Teodoro de Anasagasti Algan, nace en Bermeo el 7 de mayo de 1880. Sus padres Felipe Anasagasti, marino de profesión, y Luisa Algan residen en la calle Pescadería, hoy Bidebarrieta, nº 9, 1º. A los 16 años ingresa en La Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid y asiste también como alumno al taller del pintor Marcelino Santa María, en el que coincide con el también bermeano Benito Barrueta.
El 5 de febrero de 1906, obtiene el título de arquitecto, habiendo presentado como proyecto de fin de carrera, el de Escuela de Pintura, Escultura y Grabado             . Vuelve a Bermeo requerido por el Ayuntamiento como arquitecto municipal en 1907. Aún pueden apreciarse algunas de sus obras de esta época: en la calle Francisco Urzelai, hoy Erremedio Kalea, nos 24 y 26, la casa conocida como de las Txirloras posiblemente por haber sido encargada por la familia de “Txirlorie”; la casa que con entrada por Arostegi 37, da al puerto en Torronteroko Eskilarak nº 2, conservando un rótulo de hierro, sujeto a las columnas de un arco, con la fecha de 1908; la casa nº 6 de Santa Klarako Eskilarak, anteúltima casa del puerto; el salón parroquial y local de catequesis de Santa María. El colegio de San José que muchos recordarán se encontraba en la actual Arresi Kalea es también obra suya. Realiza además el Proyecto de Ensanche de Bermeo y el del Sanatorio Asilo de Niños Pobres, aunque no se llevan a efecto.
En 1910 se traslada a Roma, pensionado por la Academia Española de Bellas Artes y en 1911 le conceden la gran medalla de oro de primera clase por el Proyecto para el Cementerio Ideal; este galardón se había concedido a arquitectos de renombre solamente en otras cinco ocasiones.
A su vuelta de Roma recibe homenajes en Madrid y Bilbao, a los que acuden prestigiosos artistas y arquitectos. En 1913  recibe en Bermeo el homenaje propuesto por la corporación municipal, alcalde Atanasio Urkiza y concejales, Paulino Garai, Román Atxirika, Santos Mugartegi,, Juan Bildosola, Marcelino Uranga, Ramón Ojinaga, Tomás Arana, Nicolás Jauregizar, Estanislao Ispizua y Gregorio Nardiz, celebrándose un banquete muy concurrido. En el Salón del Ayuntamiento expone sus Obras y Proyectos, como acostumbraba, plasmados en acuarelas (era considerado el mejor acuarelista entre los arquitectos). Parte hacia París, en donde vuelve a coincidir con Benito Barrueta, y otras capitales europeas; enLeipzig presenta la obra Enseñanza de la Arquitectura Moderna Técnico-Artística, por la que recibe otro galardón.
Este mismo año en los salones del Pueblo Vasco, en San Sebastián, expone acuarelas del Proyecto de monumento a la Reina Madre, María Cristina, a realizar en la Isla de Santa Clara.
En 1916 proyecta la reforma del Cementerio y la construcción de la Capilla con un presupuesto de 65.000 Ptas.; en 1917 diseña en Bermeo la Escuela de Náutica de Atalde, y en 1920 idea la reforma de la casa de Marcelino Bildosola. En Mundaka, la familia Erezuma le encarga la decoración de su panteón y la construcción de su casa. En Busturia, dirige el monumento funerario de la familia Arrotegi.
El año 1935 se establece definitivamente en Madrid, como catedrático de Proyectos en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura, compatibilizando esta labor con numerosos proyectos y obras en diversas provincias españolas, así como en Italia.
En 1929 ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Fallece a los 58 años como consecuencia de unas fiebres el 21 de agosto de 1938.
A pesar de la lejanía, nunca se olvidó de su cuna. Seguía siempre con interés los problemas de su pueblo. Por ejemplo el 11 de junio de 1925, en el Noticiario Bilbaino, se publica un artículo suyo, en el que después de exhortar encarecidamente a “sus paisanos” para que se esforzaran en resolver el problema de escasez del agua, que tantos casos de tifus provocaba, terminaba reconociendo que quizás la distancia, le hacía sentirse ”cada vez más y más bermiotarra”.

Tomás Juan Elorrieta Artaza, nace en Bermeo, el 24 de junio de 1883. Sus padres Robustiano Elorrieta , médico cirujano y Elisa Artaza, están domiciliados en la calle Puerto Mayor, nº 13, 2º, actualmente Paseo de Lope de Haro, nº 12.
Ingresa en la Universidad de Oñati para estudiar Filosofía y Letras y después en la Universidad Central para cursar Derecho.
Consigue por oposición una pensión para poder doctorarse en Ciencias Políticas y Económicas, en París. Gana también por oposición, la Cátedra de Derecho Comparado de la Escuela de Estudios Especiales del Ateneo de Madrid y ocupa la plaza de Auxiliar en la Sección Técnica del Instituto de Reformas Sociales. Por concurso obtiene una pensión para estudiar en Londres, Ciencias Políticas. Vuelve en 1911 y se presenta a las oposiciones para Cátedra de Derecho Político y Foral de la Universidad de Salamanca. El tribunal se la concede por unanimidad. Las oposiciones a las que se presenta parecen ser “tan reñidas como brillantes”.
Se le reconoce como una de las figuras más destacadas entre la juventud intelectual del Estado.
Llega a ser Diputado y Secretario de la Presidencia del Consejo de Ministros, así como  Senador por la provincia de León (1913-1914).
Es un conferenciante muy solicitado por la modernidad de su pensamiento, la claridad de sus ideas, la facilidad de su verbo y la diversidad de los temas que domina. Amante de la libertad y preocupado por los problemas sociales, el 2 de enero de 1914, en la Casa del Pueblo de Bilbao expone “Política Obrera Provincial”; el 7 de enero de 1915, en plena Segunda Guerra Mundial, en El Sitio de Bilbao, razona sobre “El carácter de la guerra” recomendando neutralidad en nombre de la unidad moral de Europa; en defensa de los derechos de la mujer, el 10 de enero de 1919, en Eibar desarrolla “Los problemas del feminismo”...
Es autor de diversas obras, entre las que cabe destacar, Liberalismo (1926), Derecho Político (1927) y Espíritu del Régimen Foral Vasco (1928).

1921 ETERNO CONTENCIOSO



Una vez más, como en tantas otras ocasiones, nuestro pueblo se sentía humillado y reaccionaba contra las imposiciones que le oprimían.
El día 1 de noviembre de 1921, en el diario Euzkadi se recogía el sentir del alcalde y concejales de Bermeo, que en representación de sus administrados, protestaban por la interpretación y la aplicación del régimen del Concierto Administrativo Vasco, de este modo,

El Ayuntamiento de Bermeo
Por unanimidad, en sesión celebrada ayer, el Ayuntamiento de Bermeo aprobó la siguiente moción:
Los que suscriben, alcalde y concejales, hondamente contristados con las inquietantes y graves noticias que como válidas circulan insistentemente estos días, y que la prensa diaria del país recoge con enérgicas y merecidas protestas, acerca de las amenazas que contra el régimen del Concierto Administrativo Vasco se le atribuyen a uno de los señores ministros de la Corona española; y considerando que el Concierto en vigor entre el Estado y Bizkaya, Gipuzkoa y Alaba, es como su mismo nombre y el carácter bilateral del contrato lo indican, invulnerable por una sola parte concertante; y considerando también, de una manera especialísima, que el meritado régimen debe conceptuarse como el postrer y mísero residuo que se nos respeta del glorioso sistema de gobierno popular abolido a las tres provincias de anterior indicación, por la inicua y maldita ley de 25 de octubre de 1839, abolitoria a su vez de la palabra empeñada por el general don Baldomero Espartero ante dos ejércitos beligerantes, el absolutista y el liberal, en el solemne abrazo de los campos de Bergara, se honran en someter a la aprobación de V.S. el siguiente

PROYECTO DE ACUERDO

1º    Que este ilustre Ayuntamiento, interpretando el unánime y noble sentir de sus administrados en orden a la manutención del sistema contributivo de Bizkaya, Gipuzkoa y Alaba, a las cargas generales del Estado, haga suyo el acuerdo aprobado ayer por unanimidad, por el de Deusto, sobre interesar la suspensión del cobro de la tributación de utilidades a las Sociedades de carácter económico del País Vasco, y a la celebración de una asamblea de Municipios bizkainos al fin que en el mismo se define.

2º    Que se haga constar en acta la más solemne y vigorosa protesta, principalmente por la promulgación de la ley del 25 de octubre de 1839 y, secundariamente, por la manera tan torcida de interpretarla y aplicarla, en esta y anteriores ocasiones, por los altos poderes del Estado español, y tramitarla por la Alcaldía Presidencia al excelentísimo señor presidente del Consejo de ministros, mediante la correspondiente exposición.

Dios guarde a V.S. muchos años.

Bermeo y Sala de sesiones de V.S. a 29 de octubre de 1921.

Firmado: Ricardo de Urrutia, Blas de Asteinza, Juan de Jaureguizar, Ruperto de Goitia, Juan Bautista Maturana, José María de Bilbao, Manuel Fradua, Juan de Bustinza, Victoriano Beitia y Pedro Madariaga.
¡Qué difícil resulta para algunos pueblos conseguir que se respeten sus derechos naturales!. ¡Qué difícil lograr que los demás comprendan que se desea lo mismo que ellos ya poseen!. ¡Qué difícil convencerles de que eso no significa ir contra los derechos de los demás!.