viernes, 16 de noviembre de 2012

1903 CRÓNICA DE UNA CORRIDA DE TOROS


Tuvo lugar el último día de las romerías de fiestas de Ntra. Sra. de Albóniga, jueves 10 de septiembre de 1903 y fue presidida desde el balcón de la Casa Consistorial, por el Alcalde Teodoro Bidaetxea, acompañado por los concejales Venancio Goitia, Lorenzo Goitia, Estanislao Ispizua, Benito Goitia, Sandalio Allika, Gregorio Azkoitia, Francisco Uribarri, Mariano Uribe, Domingo Amunategi, Santiago Mujika, Julián Uriarte, Timoteo Gorroño y José Manuel Ispizua.

Relata el cronista de la época, que “precedidos de la charanga de tamborileros y a los acordes de airosos sones del país, entran en la Plaza del Ayuntamiento, en formación de paseillo, la cuadrilla, con el toro y con todo lo necesario para que el festejo resulte del agrado del respetable:
Espada y Banderillero:                    Hilario Zulueta (a) Tarquín
Peones (y no de caminero):                Miguel Astorkiza (a) El Arto
    Bautista Anasagasti (a) Korti-Zarra
Picadores (en astos):    Silvano Olaeta (a) Paulogorri chico
    Félix Urrutia (a) El Esquilador
Monosabios:    Dámaso Olaeta (a) Chispero chico
    Julián (a) El Turtulu
Toro:    Borrasca, bragao, variado en colores y tuerto, con hermosos atributos.

Hecho el despeje por la cuadrilla que dejó la Plaza completamente llena de sal que derramaban los diestros (a diestro y siniestro), que deslumbraban al público con sus vistosos trajes de luces, apagadas, se dio suelta al único de la mañana, que no a las cinco de la tarde, pues aquí somos mañaneros.
Paulogorri y El Esquilador pusieron infinidad de puyas de todas clases y medidas, sufriendo innumerables porrazos. A los quites, toda la cuadrilla y los municipales.
Se arma una bronca kilometral por haberse dormido el Presidente en la suerte, dado que no se había acostado por el alargamiento de la parranda.
Coge Tarquín dos palos y se dirige al bicho. Cesa la bronca y un silencio sepulcral reina en la Plaza.
Entrada en falso y correspondiente “Taraskada” a la que acuden los peones, haciendo un quite con apuntes de maestro El Arto.
Cita ceñido y en corto, como él sabe y después de una salida en falso hacia el Arco de San Juan, cuelga un par magistral al cuarteo, vuelve por más palos y coge el único que quedaba y al son de la música, tras una preparación de maestro y adornándose mucho la corona y otra salida en falso por la calle Arostegi, agarra un par al quiebro que ¡adiós Guerrita!. El respetable se entusiasma aplaudiendo sin desmayo.
Vuelve a reinar el silencio al ver a Tarquín con la muleta de un cojo en la mano y la espada de Bernardo en la otra, dirigirse a la Presidencia que en esta ocasión ya estaba despierta, y previo el siguiente brindis que le valió una gran ovación:
    Brindo por usía
    y las bonitas bermeanas
    y por ver si me sale novia
    que ya tengo buenas ganas
(así sea) se dirige al toro que halló huido y fatigado de tanto correr, después de infinidad de pases, entre ellos unos treinta de pecho, que deben ser su especialidad, y demostrando un gran conocimiento del arte, culinario, atracándose de toro, endilgó un soberbio volapié mojándose hasta la corona.
En premio a tan magistral faena se le concedió la oreja izquierda, la del toro, y el público le prodigó tan estruendosa ovación que aún se oye el eco en el Sollube (a los tres días) y el suelo se llenó de cigarros de papel y otros muchos objetos entre los que distinguí dos corsés bastante usados, un par de medias, dos enaguas, seis bastones, un paraguas roto, muchas sardinas viejas (arenques), pues hacía varios días que no iban a la mar, y lo que más me llamó la atención, una cartita muy lacrada y perfumada que le arrojó una linda señorita que a mi lado estaba. Por lo que se vio , el brindis dio el resultado apetecido. Dije yo ¡chócala Tarquín!.
Resumen.- Los picadores a porrazo por puyazo.- Tarquín hecho un Califa, en quites magistralísimo, con la capa abrigadísimo, con los palos superiorísimo, con el escote, digo estoque, inmensísimo y con el traje que vestía saladísimo.- Los monos cumplieron su cometido (que no la mili).-Del toro, todo bueno y las criadillas superiores.
Tarquín que este día tomó la alternativa de sus propias manos, con seguridad se ganó la contrata para todas las corridas que se celebren en esta villa, dada la altura a la que ha llegado.
En fin una corrida monstruo.
                                                                                         Romualdito.

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